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¿Quién no ha soñado alguna vez con volar?
Todos nos hemos visto en algún sueño surcando los aires
con los brazos abiertos, atravesando nubes o rasando el suelo como
Peter Pan, sintiendo esa de libertad que es casi imposible conseguir.
Y digo casi, porque ahora si que podemos conseguirlo.
Saltando desde un avión podemos volar con
nuestras “alas”, no son perfectas pero si que nos lo permiten,
aunque este sea un vuelo descendente, pero vuelo
a fin de cuentas. Nuestros brazos y pernas extendiéndolos y
flexionándolos nos dan en el aire el control necesario para
mantener nuestra orientación y nos permite hacer todo tipo
de maniobras, pero no nos permiten aterrizar y para esto la tecnología
nos ha dotado de unos magníficos aparatos que nos llevan hasta
el suelo con total seguridad, los paracaídas.
Gracias al paracaidismo hemos podido despegar del
suelo los pies en la forma que mejores satisfacciones nos puede proporcionar,
practicar la caída libre nos da la posibilidad
de hermanarnos con el aire levantando nuestros aplastados cuerpos
contra el suelo y sentir sensaciones reservadas para los pájaros,
notar como el aire fluye sobre nuestra piel a más de doscientos
cincuenta kilómetros por hora era algo que solamente podían
sentir los halcones.
Si nos pica la curiosidad hoy todos lo tenemos al alcance de la mano;
desde los más pequeños, pasando por los jóvenes
y ¡hasta los mayores de la familia! El Centro de Paracaidismo
Lillo, próximo a Madrid, nos ofrece la posibilidad de entrar
en este fantástico mundo de la mano de su magnífico
plantel de profesionales del paracaidismo.
Una primera puerta de entrada puede ser un salto
en Tándem, en el que un instructor lleva unido a
él al pasajero saltando desde cuatro mil metros y tras hacer
una caída libre de un minuto, abrir el paracaídas a
mil quinientos metros, volar en el silencio y aterrizar con total
seguridad.
Para el quiera sensaciones más intensas desde el primer momento
está el Curso de Caída Libre Acelerado
en el que en unos cinco días de actividad y siete saltos que
dura el curso, aprende a saltar con sus instructores y a partir de
ese momento ya puede seguir practicando paracaidismo
él solo.
Este plan de fin de semana está al alcance de todos; tan fácil
como hacer una llamada de teléfono para coger entradas de cine
es hacer la reserva de un salto en tandem. Ésta es incluso
una opción diferente para tus vacaciones: aprender a saltar.
El Centro de Paracaidismo Lillo es una de las escuelas
más modernas de Europa, con gran prestigio internacional por
la profesionalidad de sus instructores y los magníficos medios
aéreos de que dispone. Esto está avalado por la gran
afluencia de paracaidistas europeos que recibe constantemente así
como alumnos que desean aprender con sus instructores. Desde nuestra
página te los presentamos como escuela de referencia. Si quieres
ver más sobre este deporte y ver imágenes sorprendentes
conéctate en: www.skydivelillo.com
o www.paracaidismolillo.com |
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